AFILANDO EL HACHA

18.09.2010 11:19

En cierta ocasión un hombre joven llegó a un campo de
leñadores, ubicado en la montaña, con el objeto de obtener
trabajo. Durante su primer día de labores trabajó arduamente
y como resultado, taló muchos árboles.

El segundo día, trabajo tanto como el primero, pero su
producción, fue escasamente la mitad del primer día. Durante
el tercer día, se propuso mejorar su producción. Golpeó con
furia el hacha contra los árboles, pero sus resultados fueron
nulos.

El capataz, al ver los resultados del joven leñador, le
preguntó: "¿Cuando fue la última vez que afilaste tu hacha?"
El joven respondió: "Realmente no he tenido tiempo de hacerlo,
he estado demasiado ocupado cortando árboles".

Muchas veces esperamos ver resultados en nuestra vida cristiana y nos esforzamos por lograr nuestros objetivos trazados, sin encontrar resultados favorables; pero no debemos olvidarnos de los primordial en nuestra vida que es nuestra comunión con Dios. Si olvidamos la oración nuestros esfuerzos serían vanos, porque por medio de ella alcanzamos grandes cosas en el Señor. Primero afila ese hacha de la oración y lograrás grandes resultados.

 

 

 

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